viernes, 11 de septiembre de 2009

EL PAR








Era un callejón lleno de sombras, a lo lejos se vislumbraba la tenue luz de una casa, de esas que velan la madrugada. Recorrieron el trayecto de aproximadamente 100 metros a paso lento y trastabilloso, se miraban de vez en vez con sus ojos color de ternura intercambiando el saber que el destino que les auguraba, paso tras paso sus cuerpos lo esperaban ansiosamente anunciando con humedad el encuentro.


Casi llegando a la casa en vela surge un pensamiento fugaz: - ¿Su piel será tan suave como se mira? - cerro los ojos así como imaginadose en esa piel… al abrir los ojos le miro contemplándola sin parpadear
- Me imagino que traes llave ¿no?- Le dijo su acompañante.
- ¡Desde luego! - contesta al tiempo que pone cable a tierra tomando el juego de llaves entre sus dedos y haciéndolas sonar mas para salir del estupor que para hacerlas notar.

Al llegar a la puerta abre con lentitud como queriendo aumentar el deseo de estar entre sus brazos.
- Adelante por favor -
- Gracias - Contesta mientras observa el interior de la casa.
Ya adentro reinó el silencio, el espacio se vuelve pequeño tal vez por la intimidad que surge entre dos muy lubricas personas.
- ¿Vodka o tequila? – dice la anfitriona rompiendo el silencio que en ese momento decía mas que un discurso del secretario de economía en esta época de crisis.
- ¡Tequila!... derecho por favor -
Al estar sirviendo la bebida, Isabel evoco la ultima vez que sintió unos labios recorriendo el centro de su cuerpo… - ¡Demonios, estos vasos tienen vida propia! – Grito derramando el ardiente liquido sobre la vieja barra donde exhibía su licor.
- Deja que yo lo sirva y tu encárgate de la música ¿Tienes a Edith Piaf? – Dice repentinamente su tan deseada compañía.
- Cl...aaro – tartamudeó maldiciéndose interiormente por su escasa habilidad como bar tender.

Al transcurrir tal vez solo minutos, se miraban un par de copas con tequila en su interior y dos personas tratando de beber con la mirada el tequila y de sentir con el cuerpo la canción con la que Edith Piaf hacia su melodiosa aparición “Ne me quitte pas” y…
De pronto hay movimiento…
Una copa se consume hasta el fondo y se escucha en una sola oración:
- ¿Te puedo quitar esa falda? - Era la entrecortada voz de Magdalena con un tono que más bien parecía suplica
- Mmmjj… solo si me dejas quitarte la tuya – Contesto Isabel mirándola con una pasión tan eléctrica que le provoco una sacudida…

Este es el preámbulo de un encuentro entre dos vaginas y un par de tetas.

Continuará?...

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